En alguna ocasión a H. le tocó asesorar a un Ministro del Gobierno Bolivariano en materia de convenios internacionales en el área educativa. Específicamente sobre la pertinencia de un acuerdo con el cual se le otorgaría el título de “Licenciados” a un grupo de Técnicos Superiores Universitarios.
En Venezuela los estudios Superiores Universitarios son equivalentes a tres años de estudios superiores después de la secundaria. En Francia, la “Licence” no es la Licenciatura, aunque fonéticamente se acerque. La “Licence” es la salida profesional intermedia para los estudiantes del tercer año del ciclo universitario. Esa “Licence” puede requerir un permiso para el ejercicio profesional otorgado por el Estado. A eso se le llama “Licence Professionnelle”. Por si no queda claro aún, esto quiere decir, que los “licenciados” franceses no son tales, solo son equivalentes, en años de estudio, a los técnicos superiores universitarios venezolanos. Y quiere decir además que la “licence professionnelle” es sólo la autorización del Estado para ejercer la profesión u oficio. Para obtener este permiso, el Estado francés coloca a los estudiantes del último año de la carrera como pasantes “industriales” en grandes empresas privadas muchas veces transnacionales con sede en territorio galo.
El convenio en cuestión contemplaba el envío de 300 técnicos venezolanos a Francia, para que obtuvieran la “Licenciatura”, que en realidad no era tal… Tras la realización de las llamadas pasantías industriales, los técnicos venezolanos obtendrían del gobierno francés un permiso para ejercer su profesión que el Estado venezolano no requiere.
H. propuso que no se firmara nada, pero se firmó y su nombre se sumó a la larga lista de gente despedida por honesta. Los técnicos se fueron y fracasaron o los estafaron. Luego el Ministro se hizo diputado y el proponente se hizo viceministro. Siglo XX (y XXI) ¡Cambalache!
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